¿Qué se hizo allá?

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Estudiantes Participantes

Testimonios

  • El fútbol un solo idioma. Que buenas pichangas y entrenamientos armamos. Sin lugar a dudas el deporte es la mejor herramienta para poder compartir y conectarse con los niños de una manera muy sana, competitiva y entretenida. Destaco además el partido Chile-Tanzania contra los grandes, fue muy emotivo el himno, el partido y su felicidad al levantar la copa. El cuadro africano se impuso con justicia, creo que nunca había estado tan contento después de una derrota.
    Kevin Steinsapir
  • "Solo puedo decir que la carga emocional ha sido muy intensa y creo que me ha permitido conocerme más a mí mismo y crecer como persona. He tenido pocas experiencias en algún grado similares a esta, desde lo que es compartir con otras culturas, hasta el trabajo con niños y experiencias de trabajo social en general. En parte por eso puedo decir que estoy muy agradecido de haber formado parte de este tremendo grupo que se dedicó por un mes a entregar cariño y esfuerzo a otro grupo tan distinto en algunas cosas y similar en otras, que básicamente hizo lo mismo de vuelta."
    Tomás Oportus
  • "Aún con lo poco y nada que tienen, viven una pobreza alegre y digna. Y eso es lo que me enamoró de África. Ese optimismo, sonreírle a la vida, con sus alegrías y dificultades, el luchar de forma valiente y humilde por salir adelante, por aprender, por cultivarse humana e intelectualmente. La hermandad para ayudarse ante las dificultades, sabiendo que muchas veces no podré solo, pero que el que está a mi lado no es un competidor, sino un aliado y amigo que tiende la mano siempre."
    Tato Havraneg
  • En mis ojos África/Tanzania es la enorme sonrisa en la cara de cada niño africano; es una puesta de sol tan colorida que parece pintada con destacador; es una confianza plena en quien está junto a ti aunque ni siquiera sepas quien es; es afrontar las cosas buenas y malas que te lance la vida con alegría y pasión; es querer aprender todo lo que hay por saber, porque es un privilegio y un honor; es tomarse el tiempo para pensar y apreciar las cosas hermosas de la vida; es todo eso y tanto más. Y sé, desde el fondo de mi corazón, que podría intentar pintar África mil y una veces, pero jamás lograría encontrar tantos colores para retratarla tal y como mis ojos la ven.
    Sofía Kinzel
  • "Conocí a personas con un corazón de oro y con ganas auténticas de entregar alegría, fui parte de un trabajo en equipo con el que logramos ayudar tangiblemente a mejorar la calidad de vida de los niños. Vuelvo a Chile con nuevas experiencias, nuevos amigos, nuevas ideas y sobre todo con renovadas ganas de entregar cariño, y alegría, que fue lo que más recibí en África."
    Samuel Goldfarb
  • "Lo que más rescato de esta experiencia, no es lo evidente, sino algo que había olvidado como hacer, y que los niños me enseñaron. Gozar, reír, disfrutar del momento. Por un momento dejar la vergüenza y los estereotipos de lado para simplemente gozar de las cosas pequeñas, reír con los juegos y disfrutar de su compañía y su cariño sincero."
    Marcelo Iturriaga
  • "África te inspira a querer ser como ellos. Tienen una vida más tranquila. Un ritmo africano. Que te invita a compartir a pesar de las adversidades. Los niños del orfanato me enseñaron de hermandad y de saber compartir. Que a pesar de lo poco que tienen, son capaces de negarle su último dulce o compartir un poco de su comida. Me enseñaron que los juegos no son competencia, que no se trata de perder o ganar, sino que solo de disfrutar."
    Macarena Fuentes
  • "La verdad no cambié la realidad de Tanzania, no disminuí la pobreza de los niños, pero lo que sí entregué y de verdad todo lo que tenía, fue el cariño. Y creo que sí es muy importante también. Se notaba a la lejanía que los niños estaban necesitados de cariño, y de verdad fue demasiado impresionante ver el cambio en algunos cuando de verdad me entregaba a ellos, queriéndolos a fondo. Y ellos me entregaron muchiiiisimo cariño de vuelta también, de verdad fue de las cosas que más me llegaron de la experiencia."
    Luis Hernán Cubillos
  • "En una palabra: transformación. Qué fácil fue desprenderse de la cáscara de la piel con ellos. Qué fácil dejamos de ser profesores y ellos alumnos. Qué fácil dejamos de ser jóvenes y ellos niños: éramos humanos, en esencia. Qué fácil fueron ellos chilenos y nosotros de Tanzania: camiseta puesta, garganta de venas hinchadas cantando ambos himnos. Qué fácil dejaron de haber ciegos y videntes: la música trajo idioma, paisajes y amistades. Qué fácil fue ser humanos, ellos y nosotros. Todos juntos, sin dualidades, una humanidad. ¡Qué difícil es no serlo! y con qué facilidad, rutinariamente, no lo somos."
    Juan Pablo Bravo
  • "Con la experiencia, volvía a acordarme lo que era entregarse completamente. Volver a sentir emociones tanto tristes como muy alegres, pero que no provienen solo de uno, sino que también del otro. Se podría decir que volví a sentir ese “bichito”, necesidad, de hacer algo, no quedarse parado viendo la realidad del otro. Me di cuenta como había dejado la parte social tan de lado, y  cómo me hacía falta para sentirme más activa, plena."
    Josefina Elsaca
  • "Este viaje me hizo abrir los ojos en muchos sentidos [...]. Me di cuenta que a veces el idioma no es un impedimento para comunicarte, sino que, con un gesto con la boca, los ojos o las manos (o con música) puedes ver lo que la persona está sintiendo. Creo que todavía me falta asimilar muchas ideas, y que tengo muchas sin unir en mi cabeza, pero creo que no solo nosotros les entregamos mucha felicidad a ellos haciendo todas las actividades y pasando el tiempo con ellos, sino que yo también vuelvo demasiado agradecida por haber tenido la posibilidad de conocer estos niños y la cultura del país y de África."
    María Jesús García
  • "Con la dificultad que implica describir esta experiencia, si tendría que hacerlo en una palabra esta sería: entrega, porque esta refleja en gran parte este proyecto. Entregamos y recibimos una cantidad de emociones indescriptibles que terminaron acortando las brechas que impone la cultura y me hizo darme cuenta que somos más parecidos de lo que pensamos, pero que aún así tenemos mucho que aprender mutuamente. Finalmente, la mejor forma de entender este proyecto es vivirlo. Creo realmente que las palabras se quedan cortas para describirlo y no demuestran las verdaderas transformaciones que producen en los estudiantes que los viven y los niños que visitamos."
    Jean Paul Joublan
  • "La verdad es que no siento que haya logrado grandes cosas en Tabora. No creo que mi estadía haya facilitado tanto la labor de los fransalians o que le haya cambiado la vida para siempre a algún niño o niña de Tanzania. Siendo sincera, la única persona que no volverá a ser la misma soy yo. No creo que me convierta en un ejemplo a seguir o en una santa, pero si creo que un poquito de África se quedó dentro mío. Un grano de arena rojiza y arcillosa se insertó en mi ser, y tengo la fe de que en él encontraré la motivación para seguir adelante con más sueños, que son los mismos pero a la vez completamente distintos."
    Isabel Vergara
  • "A pesar de que los niños venían de realidades muy complejas, siempre tenían una sonrisa en el rostro. También destacaba su deseo de siempre compartir, a pesar de no tener nada o muy poco, como por ejemplo cuando Baraka compartía la comida que a escondidas le daba su papá. También esa conducta de no tomar lo que no es tuyo y devolver lo que encuentras, por ejemplo, cuando Mungai encontró un rosario botado y a pesar de que él no tenía, no dudó en buscar al dueño para devolverlo."
    Gabriela Correa
  • "Me voy con el corazón lleno de gratitud, porque los niños me enseñaron que ser feliz es una forma de ser. Lo vi con mis propios ojos. Hakuna matata. Darse el tiempo para pensar, para mirar con perspectiva, para disfrutar… aprendí que las cosas se ven distintas si se camina más despacio."
    Elisa Irarrázabal
  • "¿Por qué sentir? Porque en África se siente exponencialmente más que en otros lados. El clima, la desconexión y la energía hacen que los sentidos se agudicen y perciban lo que en Santiago no son capaces de ver. Las manos son  capaces de moldear la plasticina con un arte distinto, la audición se alegra con los lindos cánticos de misa a las 6:25 de la mañana. La visión deja de ser con los ojos y comienza a ser con el corazón luego de compartir mañanas en Simba Clay. A las 12 del medio día el olfato se entusiasma al sentir el olor a almuerzo por que luego de una intensa mañana de pintar, jugar, ayudar a los profesores de Montessori, bailar con los niños de Class 3 o trabajar con Benedict el estómago no da más de hambre. Por último el gusto que se adapta a sabores condimentados y extravagantes que congenian de forma armoniosa la cultura india por los sacerdotes y la cultura africana."
    Diamela Peña
  • "Estas tres semanas en Tanzania de seguro van a marcar mi vida y mi forma de entender la realidad. Me encontré con un lugar en donde la felicidad abunda, y no, no se trata de que nosotros no seamos felices en donde estamos sino más bien de que esta es una felicidad más pura y genuina, completamente desligada de lo material."
    Cote Martinez
  • "Desde que partimos en el bus íbamos viendo este otro estilo de vida en el que se comparte con los demás durante todo el día. Hay un sentido de comunidad potentísimo, la conexión con las necesidades más básicas genera una interdependencia y una vida en comunidad que forma parte de la cultura. El apoyo que se dan entre los niños. La sincronización de los bailes de los estudiantes, el rosario que se rezaba todos los días. No se dejaba de compartir en todo el día."
    Carlos Kantor